En un plano bidimensional los elementos se disponen sobre los ejes de coordenadas —"x" (abscisas) e "y" (ordenadas)— representando la anchura y altura de una figura.
La tridimensionalidad implica la existencia de un tercer eje ("z") que muestra la profundidad, desvelando así el volumen de una figura.
Generalmente, la tridimensionalidad de una composición —en un plano bidimensional— se consigue simulando la aplicación de luces en las figuras y su correspondiente proyección de sombra, o mediante el contraste de tamaño y posición de figuras, o la superposición de formas.
La línea del horizonte situa al elemento dentro de un espacio concreto, reforzando la tridimensionalidad y mostrando la perspectiva de la figura en la composición.
Luz y sombra
La luz es un fenómeno físico que —aplicado en valores intermedios— posibilita la percepción de la realidad. La fuente lumínica tratada en sus valores extremos dificulta o imposibilita la percepción de los objetos.
La sombra es la capa de oscuridad proyectada por el objeto al que inside la luz, creando así la sensación tridimensional compositiva.





